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Prevén cobrar 45 millones por
sanciones de ilegalidades urbanísticas en zona rústica
El Ayuntamiento anuncia mayor dureza
en la aplicación de multas tigadores
PEP CÓRCOLES. Inca.
El ayuntamiento de Inca endurecerá este año la aplicación de
sanciones por ilegalidades urbanísticas, según han confirmado los
concejales de Hacienda, Mateu Dupuy, y de Urbanismo, Bartomeu Seguí. El
delegado de Hacienda manifiesta que “el alcalde Pere Rotger ha
manifestado que se procure el cobro de las sanciones”.
La previsión de ingresos que Dupuy ha estimado sobre las cuentas
municipales de este año es de 45 millones de pesetas por el concepto de
cobro de sanciones. El edil especifica que se trata de “una cantidad que
se ha tomado a la baja, puesto que con la cantidad de expedientes
sancionadores que hay pendientes de cerrar se podrían haber presupuestado
hasta 60 millones de pesetas sin temor a error”.
El concejal de Urbanismo explica que “en estos momentos hay en
proceso de resolución o ya resueltos una cifra algo superior a los 80
expedientes”. Un 95 por ciento de dichos documentos corresponden a
infracciones urbanísticas en la zona rústica.
La próxima semana se iniciará la notificación de las sanciones a los
afectados. Seguí informa que “cada semana se entregaran unas 20
notificaciones, para evitar que el servicio de reparto municipal se vea
colapsado y se produzca la caducidad de los mismos mientras esperan para
ser entregados”.
Este proceso es una consecuencia de la revisión del catastro en zona rústica,
iniciada hace dos años. El trabajo efectuado ha sacado a la luz numerosos
casos de infracción que no habían sido detectados por los servicios
habituales de inspección municipal. Los expedientes que se han resuelto
primero son los de los casos más graves. Seguí explica que “se trata
de casas enteras construidas sin ningún tipo de licencia”.
Las sanciones impuestas no implican que la construcción quede
legalizada. Paralelamente, se ha de iniciar el proceso de legalización,
para los casos en que sea posible, con el pago de cuatro años atrasados
de contribución, el proyecto y la licencia de obras.
Hay muchos casos en los que la legalización no será posible. Seguí
declara que “cada uno de ellos será estudiado por separado. Es posible
que algunas cumplan con la normativa antigua pero no con la actual, con lo
cual es posible que haya una vía”. Seguí dice también que “no
podemos descartar que en algunos casos no se haya de solicitar el derribo
de las construcciones”.
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