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La improvisación provoca un colapso de coches en Santa
Magdalena
El vicario episcopal de la Part Forana
bendijo las reformas efectuadas en la ermita
PEP CÓRCOLES. Inca.
El departamento de Policía de Inca no había previsto la posibilidad de que
ayer subiesen muchos coches al Puig de Santa Magdalena para la inauguración de
las reformas, efectuadas en la hospedería de la ermita y el entorno. Esta falta
de previsión, que reconocieron los agentes presentes, provocó que la mayoría
de los conductores tuviesen muchos problemas para acceder al lugar.
Joan Deus, concejal de Policía y Tráfico, ausente del lugar, tuvo que
coordinar servicios urgentes a través del teléfono móvil y desplazar más
agentes al lugar para controlar la avalancha de coches. Finalmente, el acceso
quedó definitivamente cortado a las 13 horas.
Muchos visitantes hicieron caso omiso ayer a los servicios del autobús público
para poder trasladar a los interesados. Este servicio funcionó desde las 9,30
horas hasta las 18 horas, pero no sirvió para que los curiosos dejasen el coche
abajo.
El vicario episcopal de la Part Forana, Jaume Alemany, fue quien bendijo las
reformas. Sustituyó al obispo de Mallorca, Teodor Úbeda, quien no pudo asistir
debido a una enfermedad grave que afecta a su hermana. Tras la bendición se
cantó la composición del autor inquense Pere Llabrés, Puig, tot Inca vos
espera.
Las obras que se han llevado a cabo han consistido en la reparación de las
cubiertas, muy deterioradas por el paso del tiempo, y en el cubrimiento de
algunas zonas que carecían de ella. Se ha remodelado completamente la hospedería,
dejando tres celdas completamente modernizadas.
Una de las mejoras importantes radican en la adecuación de un comedor público.
Las obras han costado setenta millones. La dirección general de Arquitectura ha
aportado a fondo perdido cuarenta millones, el resto ha sido financiado por la
parroquia de Santa Maria la Major.
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